Tradiciones y costumbres

Como en casi todos los pueblos de la geografía española, Casas de Garcimolina también puede presumir de tener tradiciones y costumbres ancestrales. Las cuales debido a la disminución de la población que sufrió el pueblo años atrás, se han visto modificadas, pasándose a celebrar en fechas en las cuales hay más gente. Podemos citar la fiesta tradicional del día 24 de Junio, San Juan, en la que se celebra el solsticio de verano. En esta población la celebración dura tres días a los que bautizan con el nombre de San Juan, San Juanillo y San Juanete. Durante estos tres días se solían realizar actividades muy diferentes, desde el tradicional baile popular, a la práctica de los juegos autóctonos de la zona: bolos, barra castellana o barrón.

El mismo día 24 se celebra una misa en honor de San Juan y se le saca en procesión por las calles del pueblo. Otra de las fiestas es la Romería de la Ermita de Santerón, que se realiza en los días de la segunda Pascua de Pentecostés. Esta celebración no es exclusiva del pueblo de Garcimolina, sino que la celebran en conjunto todas aquellas poblaciones cuyo término limita con el denominado Rento de Santerón. Cada una de esta poblaciones acude en peregrinación a la Ermita del santo y una vez allí celebran una comida conjunta, pero con una peculiaridad. Cada uno de los pueblos tienen desde antaño un sitio asignado para que celebren el ágape, aunque durante el día y debido a las buenas relaciones entre los vecinos, se invitan entre ellos a probar las viandas que cada uno lleva.

Estas poblaciones son Algarra, Casas de Garcimolina, Salvacañete, El Cubillo y Vallanca (ésta de la provincia de Valencia). Seguido de la romería de Santerón, justo al día siguiente, en Garcimolina se celebra el día de la Caridad en honor a San Miguel. La celebración constaba de tres partes: comenzaba con el traslado de la imagen del santo desde la iglesia del pueblo a la Ermita que lleva su nombre, donde se le cantaban los Gozos a San Miguel. Una vez acabados se trasladaba la imagen al lugar llamado \\\”las Eras de Villar\\\” donde el párroco bendecía; el pan y el vino que se iba a entregar a los asistentes. Una vez entregada la caridad, los participantes continuaban la fiesta en las eras, mientras que la imagen era devuelta a su lugar de origen, la Iglesia del pueblo. Antiguamente eran los matrimonios celebrados durante el año los que pagaban (\\\”paganos\\\”) la caridad. En la actualidad es el Ayuntamiento el que se hace cargo de estos gastos.

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